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Te extraño | Parte I

Te extraño, a veces más, a veces menos. Te extraño en la soledad de mi ser, lo que es lo más profundo y sucio de mis pensamientos. Te extraño cuando el sol empieza a morir dejando un hermoso destello de colores, porque no lo sé, es quizás tu rostro y los colores los que dibujan una sonrisa en mi. Te extraño en los días en los que no me siento yo, quizás esos son la gran mayoría de días. En la fría y oscura noche también lo hago, porque me siento inútil y con frío, porque dos cuerpos que se aman calientan más que uno triste. Cuanto amor me costo decirte "adiós" internamente, y por eso te extraño más, porque no te bese una ultima vez, solo hicimos un pacto en silencio. Te amo eternamente y eternamente siempre será hoy.

Veo gente

Miguelangel Paris Veo tanta gente, son como zombies que deambulan buscando alimentarse de la soledad ajena, ellos corren, ellos pelean, y me observan con sus ojos desalmados. Veo tanta gente, entre tu gente y la mía, ese mar de gente que crean una distancia abismal y me hace perderte de vista, porque sí, a veces eres como esa gente; caminas, bebes, duermes y te vistes como ellos. Y entonces me cuesta verte. A veces me veo en el espejo y me repito que no soy como ellos, que soy parte del algo más, quizás una pequeña manifestación, de algo divino, me veo y me siento despierto, con ganas de vivir. Veo gente caminando y encima de ellos unos hilos que los controlan, como marionetas de su propia muerte, que intentan vivir con la ultima gota de esperanza que les queda, una gota que mantiene su existencia, la gota de los sueños, porque eso es la vida, sueños y los sueños… sueños son. Veo gente y ellos me ven a mi, y cuando veo dentro de sus corazones, no veo nada

Gracias

 Gracias por darme de tu vida antes de pensar en la tuya, gracias por el lenguaje no verbal que construimos entorno a esta hermosa casualidad a la que llamamos amor. Te amo, te amé y te amaré, no lo dudes, y por eso doy las gracias por escogerte a ti, y que quedé todo como una suerte de azar. Gracias por no haber dudado de mi, y por regalarme hermosos recuerdos. Gracias por llevarme a la cima del cielo, gracias por las mentiras, por la verdades y por los sueños. Gracias te digo por aparecer en mis sueños y espantar mis pesadillas. Quizás no sea lo ultimo que escriba para ti, pero, entre tanta prosa, nunca te di las gracias. No es que me haya faltado amor, es que me falta aprender amar. No tengas miedo del camino que tomes, porque todos te llevaran a algún lugar. Algunas personas creen en ti, otros piensan en ti antes de dormir, y todos a los que ayudaste se acobijan en ese tierno recuerdo. Y cuando digo todos, me refiero a mi.

La muerte nos enseña amar

 Que difícil es reconocer la muerte entra tanta vida, el tiempo pasa volando y no nos damos cuenta enseguida. Amar y ser amados, tiende a ser la mayor de las dichas. No conocemos el velo  de la muerte, hasta que nos sorprende con una sonrisa. Se nos derrumban los sueños esos que guardábamos en castillos de cristal, sin pensar que iban a caer jamás. La muerte nos enseña a amar,  a apreciar la poca existencia que nos dan. El camino para la muerte puede ser corto largo y no intentes aferrarte, porque antes que tú, lo hicieron mil ancianos, pero se fueron igual. Ojalá la muerte me avise cuando llegue, y no por miedo, solo me quiero arreglar

Manecillas de cristal

Agotamos, querida, los minutos que nos quedaban nuestra paciencia dijo adiós, y fue así, corazón, como se rompieron las manecillas del reloj. Pero recordemos, amor, que el tiempo es y será un efecto fugaz, y en lo que duró recordare cuando paraste tu tiempo, para darme amor. Es que acaso, mi sol, nunca entenderemos que la cara de la luna son dos y aun así seguimos presos en el sol. Amar Reír Llorar El tiempo, Nani, nos ayuda a olvidar. Seguiré con mis manecillas de cristal mientras vos jugas 

Merezco un amor

   Merezco un amor que abrece mi alma contra su alma, que vea en mi lo que no ha visto en nadie más. Que tome los pedazos rotos de mi pobre y noble corazón y con suma delicadeza estudie cada fragmento, como cual niño pequeño. Merezco un amor que cante conmigo a los 4 vientos, que no tenga miedo de ser mi otra voz. Que sienta cada letra como lo siento yo. Merezco un amor que se vista de rojo en cada eclipse, que sienta mis deseos en esas dichosas noches tal como lo siento yo por ella. Merezco un amor que me recuerde en los detalles de aquellos detalles que parecen tan banales. Merezco tantas cosas que parecen insignificantes por eso sé, que merezco un verdadero amor

Hay alguien que grita en mi cabeza

 Hay alguien gritando en mi cabeza se parece a mi, tiene mi nombre, mi rostro, mis expresiones, mi sonrisa. Pero no soy yo, soy tímido, con voz calmada y ligera, yo odio gritar. A veces es silencioso, se pasea por toda mi mente, entre recuerdos, sacudiendo mis tormentas, cambiando lo que ya fue, y diciéndome "pudo ser". No reaccionamos igual, mientras él  me pide gritar, yo solo quiero callar. Grita y grita, y nunca se para a descansar, me hace querer gritar, pero lo único que  sale de mi, son lagrimas, lagrimas que el me hace gritar